domingo, 17 de junio de 2007

Me repatea la homeopatía

El título de este xuspiro no quiere ser un trabalenguas sino una declaración de principios. En realidad me repatean todas las autodenominadas "para-ciencias" por esa, de todo punto inconsecuente, actitud de querer pasar por ciencia al mismo tiempo que desprecian el método científico. Me parece tan demencialmente absurdo como aquel negro que quería ser cofrade del Ku-Klux-Klan. Casi puedo oír a Marx (Groucho) revolverse en su tumba mientras repite, habano en ristre, aquello de que jamás formaría parte de un club que admitiera como socios a tipos como él.

Homeopatía

Dicen los homeópatas que similia similibus curantur, impresionante latinajo atribuido nada menos que a Hipócrates con el que quieren sustentar la pretensión de que la cura de cualquier afección, dolencia o simple conjunto de síntomas, se encuentra en la misma sustancia que causa la enfermedad o que provoca esos mismos síntomas. En principio, tal afirmación resulta un tanto chocante pues viene a significar que para curar, pongamos por caso, un envenenamiento habría que ingerir más veneno pero no se trata de eso, exactamente, pues la auténtica potencia de los remedios homeopáticos radica, dicen, en la dilución extrema de los principios activos de los medicamentos: sustancias que utilizadas en grandes dosis provocan dolencias, curarán síntomas análogos a los que han provocado cuando se utilicen en dosis infinitesimales.

Empecemos, pues, por aprender cómo se preparan esos remedios homeopáticos. Voy a la página de la Asociación Médica Española de Homeopatía y Bioterapia y vuelvo con la siguiente cita, correción ortográfica mediante:

"...a partir de sustancias vegetales y algunas animales se obtienen las sustancias denominadas tintura madre. La tintura madre es una solución normalmente hidroalcohólica (alcohol al 70 con la sustancia soluble, que es el vegetal que estamos fabricando, por ejemplo la Belladona). Una vez tenemos esta sustancia en forma de tintura madre se coge una parte de la misma y se mezcla con nueve partes de una solución hidroalcohólica. Se dinamiza, es decir, se agita enérgicamente y se obtiene la primera dilución. Si se vuelve a coger una parte de esta primera dilución y se mezcla con nueve partes de solución hidroalcohólica, obtenemos la segunda dilución. Estas se llaman diluciones decimales al hacerlas con nueve partes. También se hace la misma dilución con 99 partes, de donde se obtienen las diluciones centesimales."

Dilución
Parece ser, por tanto, que lo que se tomaría en caso de envenenamiento sería un veneno muy diluido, tal como se nos ha explicado en el párrafo anterior. De hecho, la belladona a que se hace referencia y que tanto gusta a los amantes de lo esotérico, contiene alcaloides altamente tóxicos.

Pero no se preocupen, no hay peligro de envenenamiento pues los preparados homeopáticos utilizan diluciones centesimales del orden de los 1.000 CH y más. En la terminología homeopática, 1 CH sería la primera disolución, es decir, una parte de tintura madre por 99 partes de la solución hidroalcohólica, 2 CH sería una parte del preparado anterior con 99 partes de solución hidroalcohólica, 3 CH sería una parte de preparado 2 CH con 99 partes de solución hidroalcohólica, etc.

Haciendo una sencilla cuenta, resulta que en un preparado homeopático 1.000 CH normal y corriente (mil diluciones centesimales consecutivas) tendremos una parte de tintura madre por cada cien elevado a mil partes del preparado. Esto es... ¡un 1 seguido de 10.000 ceros! Disculpen que no escriba el número completo pero es que me ha dado un ataque de risa nerviosa: la magnitud de la cifra es tan absurdamente elevada que sobrepasa con creces el límite de dilución del propio Universo, en el que se estima hay "solamente" unos 10^77 átomos (un 1 seguido de 77 ceros). Si no es una gugólica infinitud, en palabras de un amigo de las que me he apropiado impunemente, se le parece bastante: para ingerir una sola molécula de principio activo en un preparado homeopático 1.000 CH, deberíamos tragarnos una cantidad de preparado mayor que el propio Universo. Mayor que millones y millones de universos, en realidad. Ya les dije que la cifra me daba risa.

Ahora queda claro por qué no hay peligro de envenenamiento. No lo hay, sencillamente, porque en un preparado homeopático corriente, no queda ni una sola molécula de sustancia activa alguna, sea cual sea la tintura madre de partida.

En definitiva, cuando usted compra en la farmacia un preparado homeopático, debe saber que lo que le están vendiendo en realidad es, sencillamente, agua con un poco de alcohol, ni más, ni menos (en ocasiones, dependiendo de la sustancia a diluir, también se utiliza lactosa como disolvente).

La evidencia es tan abrumadora que los propios homeópatas admiten que, efectivamente, no quedan moléculas de tintura madre en el preparado final. Pero eso no tiene importancia, dicen, porque aún falta la parte fundamental de la cosa homeopática: la dinamización.

Para que un preparado homeopático sea realmente "efectivo", entre dilución y dilución es necesario "dinamizar" el preparado, dinamización que consiste en (les juro que no me lo invento) "sacudirlo enérgicamente cien veces contra un libro con tapas de cuero", en palabras del gurú-fundador de la homeopatía, un médico alemán de finales del s.XVIII llamado Hahnemann. Al parecer, no hace falta pronunciar frase ritual alguna durante el proceso, ni siquiera unga-unga.

Dinamización
Pero tampoco se vayan a creer que los actuales homeópatas son tan irracionales que siguen las doctrinas de Hahnemann al pie de la letra. Ni mucho menos: hoy en día se utilizan aparatos dinamizadores automáticos y se prescinde de los libros (sí, la maldad en el doble sentido de la frase es intencionada).

Pues, por si no lo sabían, la "dinamización" que se produce al agitar el preparado (agitado, no batido), tiene el efecto de hacer que el agua "recuerde", por así decir, los principios activos que fueron diluidos en ella, aunque no quede ni una sola molécula de dichos principios activos, como hemos visto.

La idea es tan ridícula por sí sola que ni siquiera merece la pena rebatirla. Sólo voy a decir que esto refuerza mi rechazo a los preparados homeopáticos porque, imaginen, si el agua dinamizada de esa forma tiene verdaderamente la facultad de "recordar" las sustancias que fueron alguna vez disueltas en ella, imaginen la cantidad de porquerías que podrá recordar dicha agua. Empezando por la caca de la vaca que pastaba al lado del manantial del que brotó.

7 comentarios:

A Vuela Pluma dijo...

Pero esto tendría fácil y rápida solución si quien adquiriera estos productos para abonarlos sacara el billete de curso legal de la cartera, lo pasara por una jarra de agua, lo secara cuidadosamente y lo devolviera a la cartera de donde salió mientras le dice al homeópara ofreciéndole el recipiente: Ahora sólo tiene que agitarlo ... ; )

Anónimo dijo...

Qué ignorancia. La homeopatía está internacionalmente reconocida y demostrada, pero está claro que, igual que como pasa con tantas otras medicinas naturales, no interesa a la industria farmacéutica. Cuando tomamos algunos medicamentos ni siquiera sabemos cómo los hacen o cómo actúan en nuestro cuerpo. Pero nos lo creemos porque son "oficiales". Que peligro tiene la ignorancia.

Xus dijo...

En efecto, anónimo amigo, la ignorancia es algo terrible y peligroso que puede llevar a afirmar cosas tales como que una sustancia que no está, es capaz de curar mágicamente. Eso sí, de forma totalmente "natural".

Julia dijo...

Más ignorancia es no creer lo que verdaderamente sucede. Las personas con la homeopatía nos curamos, los animales también y las plantas se fortalecen.Pero según algunos, si nuestra ciencia dice que eso es imposible, debemos dejar de creer en lo que vemos.

Anónimo dijo...

Las propiedades de los elementos dependen fuertemente de su estructura atòmica y del grado de separaciòn de las partìculas (prueba a moler una cucharada de azùcar finamente y pruèbala, a que ya no sabe tan dulce y sigue siendo la misma cantidad de la misma substancia). Puedes ver la "novedosa" y prometedora aplicaciòn de las nanopartìculas, partìculas tan pequeñas y en concentraciones tan diluidas que ya no se explican ni con la fìsica cuàntica ni con la clàsica: http://www.euroresidentes.com/futuro/nanotecnologia/nanotecnologia.htm


Hay mas cosas entre el cielo y la tierra que Tù no conoces todavia.

Anónimo dijo...

quisiera saber a que se dedica la persona que escribio el articulo

Anónimo dijo...

Cuando no conoces es muy facil hablar la homeopatia es una ciencia que sigue rigurosamente los pasos del metodo cientifico y se comprueban en el mejor laboratorio del mundo que es el hombre sano pero,las mentes materialista ni siquiera tienen la curiosidad de investigar a fondo